Martes, 16 de febrero de 2010

“Loshechos están ejecutados, la cuña está puesta. Hispanoamérica es libre y sisabemos dirigir bien el negocio, será inglesa”. La presente frase se leatribuye a George Canning (si señor, el mismo que es recordado por un porteñaavenida) y augura densos nubarrones al futuro de las noveles nacioneslatinoamericanas.

Dentrode la estrategia británica para sojuzgar a la América hispana, un tema puntualera generarle, un gravoso endeudamiento externo. En el periodo que media entrelos años  1820 a 1825, dicha nefasta práctica,se hace realidad. Hubo varios empréstitos otorgados a México, Colombia, Perú,Chile, Centroamérica y a Buenos Aires.

Alrespecto nos ilustra Dn Raúl Scalabrini Ortiz que en su “Politica Británica enel Río de la Platacita al Ministro de Negocios Extranjeros de Francia, Vizconde de Chateaubriand,quien nos dice:”diez empréstitos han sido hechos en Inglaterra en nombre de lascolonias españolas. Montaban esos empréstitos a la suma de 20.978.000 libras.Estos empréstitos han sido contratados al 75 %. Después se descontó dos años deintereses al 6 %. En seguida se retuvo 7.000.000 de libras de gastosinespecificados. Al fin de cuentas Inglaterra ha desembolsado una suma real de7.000.000 de libras, pero las republicas españolas han quedado hipotecadas enuna deuda de 20.978.000 libras.”

 

El primer empréstito argentino.

 

Comoes de estricta lógica y bien sabido,  encualquier operación de préstamo a interés, son necesarias dos partes, elprestamista y el prestatario. Tenemos muy en claro que el primero de los rolesle cupo a la Gran Bretañafundamentalmente por medio de la casa Baring Brothers. La contraparte de lamaniobra, será responsabilidad directa de los cipayos vernáculos. En esta casoparticular, de Dn Bernardino Rivadavia siempre solícito a este tipo derequisitorias.

Pasando a loshechos que nos convocan, diremos que la Junta de Representantes de la Provincia de BuenosAires, dicta una ley en el año 1822, que autoriza la toma de un préstamo,  por una suma que oscilaría entre tres y cuatromillones de pesos fuertes. El motivo que se argumentaba para tal fin, era laconstrucción de un nuevo muelle en el puerto de Buenos Aires, la fundación denuevas ciudades en la costa, que también pudieran servir de puertos, levantarnuevos pueblos en la frontera con los indios y proveer de agua potable a la Ciudad de Buenos Aires. Noserá ocioso traer en este caso una extensa cita de José Maria Rosa que en sunotable obra “Rivadavia y el Imperialismo Financiero” nos dice: “Otra leyposterior de 28 de noviembre del mismo año rectificaba que el empréstito"no podrá circular sino en los mercados extranjeros", sería por cincomillones y la base mínima de su colocación sería al tipo de 70. En el proyectooriginario se fijaba un 6% de interés anual y ½ % de amortización, estableciéndose que habría en el presupuesto unapartida anual de 325.000 pesos para atender los intereses yamortizaciones.  Hubo resistencia en la Sala: algunos diputados (Gascón, Paso, Castex) , consideraran excesivo restar 325 mil pesos anuales a supresupuesto, y el ministro García les contestó que las cosas andaban tan bienque los presupuestos de los próximos cinco años darían un amplio superávit de600 mil pesos en cada uno que sobraba para el pago de servicios. El argumentofue devuelto por Castex, pues en ese caso podían construirse las obras públicasproyectadas, que no eran de urgente necesidad, con dicho superávit sinnecesidad de comprometer el crédito exterior. Amenazaba perderse el debate,cuando la comisión de hacienda encontró el argumento salvador: convenía traermetálico de Londres (se había decretado allí la venta libre del oro) porque elcomercio de la plaza se ahogaba por falta de numerario. Aquello fue decisivo yla ley quedó aprobada. Se fijaron como "garantías" las mismasseguridades que a "los fondos y rentas públicas”: es decir, la hipotecasobre la tierra pública de la provincia… ¿Quién fue el promotor del empréstito?Ante la sincronización de operaciones semejantes por la misma época (todas enla plaza de Londres) en los demás estados hispanoamericanos puede conjeturarseun impulso común desde la capital británica concentrado en el Foerign Office. Pocas dudas pueden caberen cuanto a los empréstitos de Perú (por 1.800.000 £ ) y Buenos Aires, cuyoagente negociador fue John Parish Robertson, agente también del Foreign. Rivadavia, Premier todopoderoso del gobierno bonaerense, sea porconvencimiento de la acción civilizadora en enfeudarse al capital británico oporque creyese en la posibilidad de emplear el dinero foráneo en el vasto plande obras públicas, hizo aprobar la ley.”

Caberescatar del debate planteado, la lucidez y el patriotismo, del diputadoCastex. Sus razonamientos son de una estricta lógica en materia económica. Lamentablemente,en esa época eran muy poco conocidos los argumentos que demuestran las falaciasdel patrón oro. Tales argumentos en manos de Castex, Paso o Gascón, seguramentehubieran posibilitado refutar a quienes pretendían tan tempranamenteendeudarnos. Ahora, es valioso recordar a quienes fueron los que representaronen esa ocasión, el rol de tribunos venales, al servicio del imperialismo británico:Lezica, Agüero, Valentín Gómez y el antecitado ministro de Hacienda, Dr. ManuelGarcía.

 

El préstamo es otorgado.

 

Finalmente,en diciembre de 1823,  la legislaturavuelve a ratificar la ley autorizante del empréstito, y el ministro García,confiere poder para negociarlo en Londres a los señores John Parish Robertson (súbditoingles) y Félix Castro. Las influencias en los ámbitos financieros de loshermanos Robertson permitieron convencer a la casa Baring Brothers de la City londinense de lanzar elempréstito.

Losnegociadores se toman algunas licencias. Con respecto a las garantíascomprometen al estado de Buenos Aires con todos sus bienes, rentas, tierras yterritorios al fiel pago de la suma del préstamo. No era precisamente lo que habíanautorizado las leyes respectivas. Dice al respecto Scalabrini Ortiz en su yacitado Política Británica en el Rió de la Plata: “El poder otorgado a John Parish Robertsoncomienza a dar sus frutos. La provincia de Buenos Aires ha quedado hipotecadaen su totalidad. Todos sus bienes, sus rentas, sus tierras quedan afectados, esdecir hipotecados, es decir, sometidos en un todo a la voluntad del acreedor.La condición intrínseca de la soberanía de un pueblo de disponer de supatrimonio, ha sido anulada de un plumazo. Desde ese momento Inglaterra tieneun derecho real para intervenir en la fijación de los aranceles aduaneros y enla administración de las tierras públicas. Las tierras públicas no podrán serdispuestas sin consentimiento expreso de los acreedores. E Inglaterra tiene losmedios suficiente para hacerlo.”

Perola cuestión no se detiene aquí,  Williamuno de los hermanos Robertson que permanece en Buenos Aires, interesa aRivadavia en la formación de un consorcio para la colocación del empréstito enLondres “al tipo 70”(no ya, al mínimo de 70) y además propone aumentar la tasa de interés del 6 al7 por ciento, circunstancia que desde ya, aumentaría la cotización en bolsa ycon ello la ganancia de los consorcistas.

Paraaquellos que no estén familiarizados con este tipo de operatorias, cabe aclararque el “tipo 70”es el valor en el que se colocaran los títulos que representan 100 libras. Es decir queBuenos Aires recibiría 700.000 libras, pero se endeudaría por un millón de la mismamoneda. En la faz práctica esto implicaba un mayor rendimiento a los tomadoresdel préstamo, dado que la tasa de interés pasaba a ser así, del 10% real. Rivadaviaaceptó lo propuesto, pero ante la protesta de la Junta de Representantes, sevuelve a la tasa inicial, a cambio, se aprueba la negociación.

Cabeacotar que la cotización de las obligaciones sudamericanas en esos entonces del6% estaba en el orden del tipo 85. Para esa misma época, los Rothschild, que noson especialistas en beneficencia, habían prestado a Brasil dos millones delibras al tipo 85, con un 5% de interés anual, garantizadas por el producidodel cuarto de aduanas. Compare lector, ambas operatorias.

Finalmenteel préstamo es colocado al tipo 85. Pero no se alegre estimado lector, ladiferencia entre lo obtenido en Londres y lo pagado en Buenos Aires serárepartido amigablemente entre el antecitado consorcio y la casa Baring Brothers.En resumidas cuentas lo obtenido por el empréstito se dividió de la siguientemanera: Gobierno de Buenos Aires 700.000 libras, Casa Baring 30.000 libras y elconsorcio 120.000 libras. Total las 850.000 libras.

Resumiendo:el gobierno de Buenos Aires tomó un préstamo por un millón de libras a una tasaanual del 6 % comprometiéndose a amortizar el ½ del capital anualmente. Dijimosque Buenos Aires debía recibir 700.000 libras liquidas en oro contante ysonante, pero la casa intermediaria retiene el servicio de dos anualidades esdecir 130.000 libras120.000 por los intereses y 10.000 por el capital. Luego de estas aclaraciones,diríamos que tendrían que llegar a la ciudad porteña la exigua suma de 570.000libras, a cambio de un endeudamiento por un millón de la misma moneda.

Deesas 570.000 libras, el consorcio se descontó una parte de sus comisiones y sedestinaron 7.000 libras al viaje de Rivadavia a Londres. En oro solo llegaronentre 62.500 y 82.700 libras. El resto en letras giradas contra los comerciantesingleses de Buenos Aires. En una palabra los ingleses nos cobraban porprestarnos nuestro propio dinero.

¿Tuvosentido este préstamo? El cipayaje vernáculo de todo color, se empeña enafirmar que fue la base de nuestro despegue. Creo que lo antedicho, refuta estaafirmación, en la medida que el empréstito fue una perfecta falacia o un burdonegociado.

Elargumento de que otros países latinoamericanos también se endeudaron, puede serun triste consuelo, pero no la justificación. Un ejemplo en sentido contrariofue el Paraguay de los López, que se resistió los cantos de sirena delimperialismo financiero británico y por ello, logró construir el primerferrocarril sudamericano, tuvo acerías, industria metalúrgica y astillerospropios. Un ejemplo a tener en cuenta.

 

 

 

 

 

 

 


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