Jueves, 11 de marzo de 2010

El obispo de Cracovia, monseñor Pieronek, calificó de "invento" el Holocausto que sufrió el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. Lo dijo justo en la jornada que se celebra el Día Mundial de la Memoria

"Los judíos se han apoderado del Holocausto como un arma de propaganda", dijo. "Es cierto que la mayor parte de los muertos en los campos era hebrea, pero también católicos, polacos, gitanos, italianos, rusos. La Shoah (Holocausto) como tal es un invento de los judíos", agregó.

Estos dichos causaron un temblor en las altas cumbres vaticanas y conmovieron al Papa Benedicto XVI mientras que la Conferencia Episcopal polaca y el mismo obispo Pieronek desmintieron los dichos publicados en una entrevista en internet que concedió el obispo al sitio Pontifex.Roma.it.

Pero era tarde y la noticia voló por internet y tras el escándalo, el monseñor polaco afirmó que no había autorizado la difusión de la entrevista.

En ella según Pieronek señaló que "los judíos deberían preguntarse qué hicieron los hebreos norteamericanos y las fuerzas armadas en la guerra para evitar aquellas tragedias. Poco o nada". Agregó que "no es lícito apoderarse de aquella tragedia para hacer propaganda. La Shoah como tal es una invención hebrea. Se podría fijar también una jornada de la memoria para las víctimas del comunismo, de los católicos y cristianos perseguidos”.

Destacó además: “Los judíos gozan de buena prensa porque tienen poderosos medios financieros, un enorme poder y el apoyo de los Estados Unidos. Esto favorece una cierta arrogancia que encuentro insoportable".

El teólogo amigo de Juan Pablo II aseguró que "la Shoah viene usada como arma de propaganda para obtener ventajas con frecuencia injustificadas. No es históricamente verdadero que en los campos nazis murieron sólo judíos, muchos eran polacos, aunque estas verdades son casi ignoradas".

Para el final recordó que "todo esto no desmiente la vergüenza de los campos de concentración y las aberraciones del nazismo".

Las declaraciones de monseñor Pieronek dieron libertad a un aluvión de críticas tanto de dirigentes polacos como hebreos.



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